Nos encantan las historias del imperio romano y descubrir su legado a lo largo de Europa. Existen verdaderas maravillas desde la inigualable Roma, ciudades como Arlés o Mérida en España hasta el muro de Adriano. 

En este número nuevo de el “Reto Cadbe” nos hemos ido hacia Francia, a uno de los monumentos más grandiosos y antiguos, el Pont du Gard. El Pont du Gard es el puente de la antigüedad más alto del mundo y este gigantesco acueducto está situado en el sur de nuestro País vecino. Construido por el Imperio romano hace dos mil años, en el siglo I d.C, está magnífica obra de ingeniería romana se encuentra en un bonito enclave natural junto al pueblo de Remoulins, en el departamento de Gard (Languedoc-Rousillon). Sin duda, una visita obligada si estáis por la zona teniendo en cuenta que está declarado como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde 1985.

Historia y datos sobre el Pont du Gard

Su construcción se atribuye al yerno de Augusto, Marco Vipsanio Agripa y fue diseñado para llevar el agua a través del pequeño valle du Gard, formando parte de un acueducto de unos 50 km que llevaba el agua desde los nacimientos cercanos a Uzès hasta la ciudad romana de Nemausus (actual Nîmes). El acueducto completo tenía una pendiente de 34 cm/km, descendía sólo 17 m en todo su trayecto y llevaba 20.000.000 de litros de agua diariamente.

Para construir el Pont du Gard se necesitó del trabajo de un millar de hombres quienes, durante cerca de 5 años, se pusieron al servicio de este sueño de grandeza del Imperio Romano. Es el puente más alto construido nunca en la Antigüedad y para crear el arco central que lo cruza elaboraron la mayor cimbra realizada antes en el mundo. El Pont du Gard tiene 49 metros de alto y está levantado en tres niveles o plantas (es el único ejemplo de acueducto de 3 plantas superpuestas aún visible)  siendo el nivel más largo de 275 metros de longitud y el nivel más bajo, formado por 6 arcos tiene 142 metros de longitud, 6 m de grosor y 22 m de altura.

La visita al Pont du Gard

La visita tiene dos partes diferenciadas. En primer lugar, comenzaremos la visita por el museo. En esta primera parte de la visita descubriremos de forma interactiva la historia de la construcción de los acueductos del imperio romano y en especial el Pont du Gard. Además, podremos aprender más sobre la historia del puente en un breve cortometraje que se proyecta de forma continuada.

La segunda parte de la visita consiste, lógicamente, en visitar el acueducto y disfrutar de este enclave tan bonito. En el lado opuesto del museo, cruzando el puente, encontraréis un camino que se adentra en el valle y que os aconsejamos seguir si tenéis tiempo. Además es posible subir por diferentes caminos por la ladera de la montaña para disfrutar de las vistas del acueducto desde arriba.