Cadbe es arquitectura, y nuestros arquitectos han sabido difuminar los bordes de la disciplina y han trasladado nuestros conocimientos en materia de diseño y proyecto a otros campos tangenciales a la arquitectura. 

Con la tecnificación, el desarrollo material y la posibilidad de producir objetos y muebles utilitarios de manera industrial, paralelamente al ejercicio de la arquitectura, el arquitecto,  a menudo,  decide volcarse a explorar el campo del diseño de mobiliario, objetos y productos varios. En nuestro caso así ha sido, no solo diseñamos nuestras edificaciones, sino nuestro propio mobiliario para inyectarle a nuestros edificios una personalidad única.

La carrera de arquitectura es una formación muy completa. En ella se aprende de áreas muy variadas y aunque no siempre se profundiza en todas, en numerables casos, los arquitectos no se conforman sólo con el diseño de edificios, sino que van mucho más allá, ya que tan importante como el diseño de un edificio, lo es también el diseño de los muebles que le van a dar vida. De hecho, la arquitectura y el diseño de mobiliario siempre han avanzado de la mano y los muebles dan vida y armonía al conjunto. Los mejores ejemplos de esa “liaçon” del diseño de muebles con la arquitectura los tenemos durante todo el siglo XX.

Aquella época está marcada por el hecho de que muchos arquitectos famosos diseñaron sillas, sofás y sillones, entre otros, llegando incluso a la producción en serie. Por ejemplo la escuela Bauhaus fue el gran laboratorio donde el binomio arquitectura y diseño tomó fuerza, pero tenemos muchos ejemplos más como Frank_Lloyd_Wright, Mies_van_der_Rohe, Le_Corbusier, Alvar Aalto, o nuestra recientemente desaparecida Zaha_Hadid y de la que hace muy poquito también hablábamos en nuestra web.

Cuando dos formas artísticas se juntan aparece la magia. Dos mundos que persiguen el mismo objetivo: jugar con las formas y crear belleza sin sacrificar la funcionalidad. Han sido muchos los momentos en los que el lifestyle del momento y la arquitectura se han topado de frente y han trazado un camino común desde el que retroalimentarse. La necesidad de crear belleza sumado al interés por las nuevas técnicas que hacen de la tecnología un nuevo trampolín desde el que crear diseños, hasta ahora impensables, son los ingredientes en común que toman ambos mundos artísticos y con los que Cadbe a menudo cuenta.